Cuando Nils Petter Molvaer se encontró con Jamaica

Al frente de su trío, el trompetista noruego estrenó en el Fernán Gómez un espectáculo concebido en compañía de la poderosa rítmica jamaicana de Sly & Robbie

En Conde Duque, compareció el trío del joven pianista polaco Michal Wrublewski

Buen augurio para los que no se conforman con la historia del jazz y quieren comprobar cómo es su presente. Particular interés dentro del ciclo JAZZMADRID ha tenido este concierto anoche, del que se considera uno de los valores más sólidos del nu jazz, una corriente que busca una coartada jazzística en el menú que a diario deglute la música de club.

Y no puede decirse que el nombre de Nils Petter Molvaer no nos sea ya familiar -se ha presentado en diferentes ocasiones en diversas escenas del país-, pero sí es verdad que es la primera que, en Madrid, se le disfruta acompañado por un par de cómplices del fuste rítmico de los jamaicanos Sly Dunbar y Robbie Shakespeare.

Una asociación singular
Más de un año después de aquel primer encuentro vivido en el teatro Victoria Eugenia, de San Sebastián, esta asociación sigue revelándose como una de las más singulares que depara el jazz contemporáneo. Y hay que reconocer que la alianza nació rara. Sin embargo, el paso del tiempo, como decimos, y la soberbia construcción de un repertorio exclusivo confirman una conmocionante victoria por K.O.

Se trata de un espectáculo sin puntos de sutura en el que, tras el aparente alboroto sonoro, se apreciaba un lirismo inédito en el trompetista noruego. El concierto se desarrolló en forma de continuum en el que convivían un puñado de composiciones de procedencia diversa, con una indeleble rúbrica de ambient en el sustrato y unos poderes para la improvisación que dejaban pasmado.

Borrador de futuro para el jazz
Nórdicos y antillanos amplían así el espacio común de sus sensibilidades. Y lo hacen con música de ahora mismo, conectada a mil recursos electrónicos y mil maquinitas: procesadores, pedales, samplers… Con semejante impedimenta tecnológica, esta gente nos desveló que es posible soñar con atmósferas sonoras inverosímiles, entregándole un borrador de futuro infinito al jazz.

En la formación, fue apreciable la contribución del guitarrista Eivind Aarset, que, en el único espacio en solitario que desarrolló, quiso reproducir con la trompeta de sonido terroso de Molvaer lo que podría haber sido el encuentro entre Jimi Hendrix y Miles Davis en 1970. Y queda el finlandés Vladislav Delay, cuyo talento era endiablado controlando a mano y muñeca los samplers y percusiones de su paleta expresiva. Puso cada ruidito en su sitio, cada golpe del set percusivo en su centro. Esto sí que es apostar por la regeneración del jazz. Tomada en su conjunto, fue una agradable velada de música electrónica, reggae y jazz, que una generosa concurrencia colmó de aplausos.

jazzmadrid16-michal-wroblewski-0194-copiaMichal Wrublewski en Conde Duque
Un par de horas antes, en Conde Duque, se produjo el estreno de un interesante pianista llegado de Polonia. Se llama Michal Wrublewski, posee una digitación precisa y limpia, y, en su fraseo, mantiene un constante ejercicio de elegancia que le debería llevar lejos.

A estas alturas, es bien sabido que el auditorio de Conde Duque proporciona serenidad a los músicos que visitan su escena, y, en música, la serenidad puede carecer de frontera con el tedio. Esto es algo que no sucede con este técnico, que sabe administrar perfectamente la tensión -y la atención-, no se pierde jamás en lugares comunes y también atina en la extensión de los temas, que, por cierto, en su gran mayoría son de su propio catálogo.

Una sección rítmica precisa
Le ayudaban en su resolución un contrabajista de gran consistencia rítmica y maestro además en dar con la nota correcta siempre en sus lances, y un baterista que parecía tener un concepto claro de la batería por el lado económico y discreto, un modelo fácil de seguir, elegante como el piano del titular. En resumidas cuentas: un espléndido estreno con el que volvió a ser complicado esquivar el tópico “de Madrid al cielo”.

Foto © Álvaro López del Cerro / Madrid Destino