El estreno de “Secular hymns”, de Madeleine Peyroux, hoy en el Fernán Gómez

La cantante estadounidense comparece con su trío en JAZZMADRID

“La música ha sido una parte muy importante en la vida espiritual de cualquiera de nosotros. Estos himnos seculares que ahora interpretamos son las canciones más personales que he grabado nunca”. Como declaración de principios, estas palabras de Madeleine Peyroux acerca de su reciente álbum “Secular hymns”, son certeras. El repertorio le vale a la cantante un nuevo acceso al mundo hipster del que proviene, recompensando unos méritos cuya importancia radica -y no es poco- en portentosa capacidad para cambiar de registro constantemente, desde que hiciese su debut con “Dreamland”, hace ahora 20 años.

Una voz dúctil
Con Madeleine Peyroux los ghettos musicales desaparecen. Su voz tiene una muy atractiva pátina antigua, y, si bien las comparaciones con Billie Holiday y Bessie Smith tal vez sean algo exageradas, lo cierto es que es una gran cantante y tiene un estilo dúctil capaz de asumir a autores como Serge Gainsbourg, Leonard Cohen, Johnny Mercer o Charles Chaplin por ejemplo. Ahora ha elegido primorosamente un puñado de canciones de los catálogos del blues, y versiona a Townes Van Zandt, Allen Toussaint, Tom Waits y Willie Dixon, y de todo ello tiene esta noche la afición de Madrid oportunidad de disfrutar en el teatro Fernán Gómez, a partir de las 21:30 h.

El veraz Bob Dylan tiene tramos en su biografía que son pura invención de la mejor, y pudiera suceder lo mismo con Madeleine Peyroux. En cualquier caso, si esto es así, tanto da porque merecen ser ciertos. Su descubrimiento de las propiedades de la música en compañía de los artistas callejeros del Barrio Latino de París es, por ejemplo, uno de los capítulos más excitantes de su biografía.

Seducción y elegancia sin paliativos
Llegó más tarde su ya mencionada revelación en “Dreamland”, y su confirmación, ocho años más tarde, con el álbum “Careless love”. Y, en todo este tiempo, Madeleine ha ido forjándose un estilo propio en la escena del jazz y en la del folk alternativo, afianzando su discurso musical y poético sobre el sustento instrumental que le proporcionan la guitarra de Jon Herington y el contrabajo de Barak Mori. Una rítmica esencial, sobre la que su voz adquiere ahora una clase de credibilidad que no hace sino poner de manifiesto que la frescura de su canto es pura seducción, elegancia sin paliativos.

Foto: © Shervin Lainez