Gregory Porter glorificado en JAZZMADRID

En su actuación, en el teatro Fernán Gómez, el cantante estadounidense mostró todos los colores del jazz con especial dedicación al soul

En Conde Duque, el trío de la contrabajista Giulia Valle presentó un disco grabado en directo en San Francisco

Se prometía fiesta y lo fue. Con el fin de presentar las canciones del disco “Take me to the alley”, el cantante Gregory Porter regresaba a Madrid, donde ya había rendido la plaza en el mes de septiembre del pasado año. No defraudó en su soberbio espectáculo actual, y tuvo un interesante antecedente local, en Conde Duque, donde se presentó el trío de la contrabajista Giulia Valle.

Porter, que está en posesión de uno de los timbres vocales más personales y dúctiles de los cantantes actuales, conecta con esa línea de intérpretes que dieron un impulso definitivo a sus carreras cuando la corriente de recuperación del rhythm & blues y el soul hizo opción por reforzar los hallazgos del jazz, aliñando el resultado final con varias de las especias más suculentas de la música pop e, incluso, del gospel.

El Fernán Gómez a sala llena
Hay que recordar que, desde estas páginas, habíamos hecho avance de lo que sucedería anoche, y el resultado pudo verse, y disfrutarse, anoche, a sala llena, en el teatro Fernán Gómez. El graderío al completo aclamó en pie, en el final del concierto, al campeón de la jornada, cuyas canciones llegaron sin respiro ni tregua ante un público enardecido y entregado.

En JAZZMADRID estamos acostumbrados a públicos cálidos, pero aquí la temperatura de la afición subió unos cuantos grados. Y algo más aún cuando sonaron éxitos como “Hey Laura” y “Liquid spirit”, o aquel “Papa was a rolling stone”, que The Temptations hiciesen famoso en el año 1972. Y, en el cuarteto instrumental acompañante, figuras notables como el saxofonista Tivon Pennicott y el pianista Chip Crawford, ambos músicos más que apropiados para hacer del jazz una experiencia tan bella como introspectiva, todo calidad en su revisión, sobre todo, de aquella “Work song” que Nat Adderley compusiese para lucimiento de estrellas como Nina Simone o el pianista Kenny Drew.

jazzmadrid16-gregory-porter-0218Los caminos de la perfección
Desde el primer acorde hasta el de despedida, con el turbobaterista Emmanuel Harrold solo en la escena, todo transitó por los caminos de la perfección, pero con la virtud de no sonar a ejercicio o manifiesto preciosista. Más bien como un latido de vida, como el proceso de creación instantánea que define la mejor música. A lo largo de dos horas, Porter y su cuarteto mostraron que hay cimas del jazz y del soul que no viven del manierismo (o la clonación) y vuelven a proclamar el acto creativo y próximo como base del asunto.

La visita de Giulia Valle a Conde Duque
Antes, en Conde Duque, la contrabajista Giulia Valle presentó igualmente el temario de un nuevo disco grabado en directo en San Francisco, en compañía de Marco Mezquida en el piano y David Xurgu en la batería, los dos presentes en el concierto.

El primero, con la mirada repartida entre Bill Evans y el libreimprovisador Agustí Fernández, es una de las mayores sensaciones que ha tenido el piano de jazz en los últimos años. Xirgú, por su parte, es una turbina en acción, dispuesto siempre a dar ante los tambores el máximo en cada instante.

Con ellos, Giulia Valle se mueve en los contextos más variados con resultados espléndidos. Y opta en cada una de las composiciones -todas de su autoría- por diferentes tratamientos del ritmo. Hay que decir, no obstante, que el resultado es de los que se disfrutan mejor cuando un tono íntimo dominaba todos los turnos de intervención.