La arrasadora juventud de Christian Scott

El trompetista protagonizó con su grupo una experiencia irrepetible en Fernán Gómez

En Conde Duque, Sue Foley cerró el capítulo del blues en el cartel de JAZZMADRID

Quienes asistieron anoche al concierto que el grupo del trompetista Christian Scott ofreció en el teatro Fernán Gómez van a pasar tiempo contándolo. Poco antes, en el ambiente flotaba el runrún de las grandes noches, esa cierta convicción que permite un ligero nerviosismo minutos antes de que den comienzo algunos espectáculos. No es percepción extrasensorial, es la experiencia; en algunos momentos se sabe que pasará algo.

Y vaya si sucedió. Christian Scott acudía a la cita con el predicamento que le han granjeado, hasta el momento, sus excelentes discos como titular, pero aún así este concierto programado en JAZZMADRID se nos antoja como una verdadera primicia. La vez primera que se disfrutó en Madrid del talento de este trompetista fue en el auditorio del C.C. San Juan Bautista, de Ciudad Lineal, dentro de la XIII edición del extinto ciclo de jazz que este distrito de Madrid realizó en el año 2008.

Después se le ha podido ver en algunos festivales del norte del país, y, aún, nuevamente, en nuestra ciudad, por lo que las razones de esa inquietud ante esta nueva visita hay que buscarlas, seguramente, en la necesidad de reconfirmar la privilegiada salud jazzística de este intérprete.

Todo un hallazgo
Y es que, desde su irrupción en la primera mitad de la década pasada de la mano del saxofonista Donald Harrison Jr., lo de Christian Scott ha sido todo un hallazgo; primero musical, y, luego, intelectual, porque, pese a sobrepasar escasamente la treintena de años de edad, este músico razona con argumentos de una hondura cultural extrañamente inusual en los nuevos canteranos del jazz.

Jazz cargado de tensión
Y arranca el concierto y Scott deja con la boca abierta a cuantos le escuchan. Un jazz preciso, cargado de tensión, contundente. Y unas líneas de composición y arreglos que abren el arco de expresividad hasta el instante mágico. De la búsqueda incesante de fórmulas sonoras repletas de riffs que alimentan la pasión del solista, a pasajes abiertos en los que la banda reclama su condición privilegiada, Christian Scott es un prodigio continuo de buen hacer, una institución modélica para todos. Anoche volvió a conseguir hablar de algo que importaba a la audiencia.

La formación podía hacer pensar en aquellos quintetos de los primeros discos, “Rewind that” y “Yesterday you said tomorrow”. Ahora se redobla la función de los vientos con el fantástico altista Logan Rich, y con la flauta travesera de Elena Pinderhughes, una portentosa intérprete de solo 21 años de edad. La rítmica se completa con un contrabajista incombustible, el pianista-tecladista Lawrence Fields, y Corey Fonville, que, desde la batería, lanza golpes a los tambores sin cesar, dispuesto siempre a presentar batalla.

Todos tuvieron momentos suficientes para trabajar en cada una de las direcciones apetecidas, y la imparable garra del jazz hizo mella inmediata en el público asistente, presto a aplaudir en cada momento las intervenciones solistas de cada uno de los músicos. Si el jazz sigue teniendo sentido en el corazón de sus más obstinados seguidores es por hazañas como las cubiertas por Christian Scott y sus jóvenes músicos en este concierto. Un auténtico regalo.

jazzmadrid16-sue-foley-0319De nuevo, blues en Conde Duque
Fue la guitarrista y cantante de blues Sue Foley la que inició la noche con su banda en Conde Duque. Nuestro país no ha sido especialmente poroso para con la música de blues hecha por mujeres, y es bueno que una artista como Sue Foley parezca consolidada en el gusto relativamente mayoritario. Así lo mostraba ayer el auditorio de Conde Duque lleno hasta la bandera.

En escena, un cuarteto en cuyo repertorio las formas del blues más arrimado a la música de la frontera se fueron moldeando alrededor de un par de decenas de canciones. Foley cuenta con una valiosa banda que tiene, sobre todo, en el pianista Graham Guest un cómplice muy especial. Y toca la guitarra con fiereza, brillantez y eficacia melódica. Su último álbum, “New used car”, que, a la finalización del concierto, vendió como rosquillas, está imponiendo su nombre en el panorama.

Foto © Álvaro López del Cerro / Madrid Destino