Las explosivas señas de identidad de Sue Foley y Christan Scott, en JAZZMADRID16

Conde Duque y el Fernán Gómez reciben a dos jóvenes astros del blues y el jazz, respectivamente

Todo está preparado para que Conde Duque y el teatro Fernán Gómez ofrezcan este vierness sendos conciertos, respectivamente, de la bluesista asentada en Austin Sue Foley y del trompetista de Nueva Orleans Christian Scott, en la recta final del desarrollo de JAZZMADRID16.

El blues calcinante de Sue Foley
La visita de Sue Foley, en el marco del vistoso muestrario de blues que, este año, ha previsto en su programación este encuentro, difícilmente tendría cabida en los circuitos comerciales al uso, pese a la calidad que desprenden los álbumes grabados por esta mujer de origen canadiense.

Foley comenzó respaldando con una guitarra las canciones célticas que entonaba su padre, en la canadiense Ottawa. En los albores de la década de los años 90, fue descubierta por el cazatalentos Clifford Antoine y, de entonces acá, no ha cesado de grabar discos en la fonográfica de este productor, y trabajar en toda clase de conciertos. Ha protagonizado varias giras como titular, y ha sido igualmente telonera en los de luminarias como Buddy Guy, Tom Petty o Koko Taylor.

En el comienzo del milenio, uno de los Juno Award -los prestigiosos galardones que, cada año, entrega la Academia Canadiense de las Artes y las Ciencias- terminó en sus manos. En la actualidad redacta una historia del blues en la que las mujeres son protagonistas.

christian-scottChristian Scott, una turbina en acción
Christian Scott, por su parte, es un agitador de la música de jazz de ahora mismo, un trompetista que suele buscar los timbres más insólitos en su fraseo, haciendo melodías inverosímiles y de acentos muy poco frecuentados.

Nacido en la reconstruida Nueva Orleans hace treinta tres años, Scott creció musicalmente gracias a los bien aprovechados consejos de su tío Donald Harrison, saxofonista que, junto a Jessie Davis, Nicholas Payton, Wynton Marsalis y algunos más, protagonizaron el movimiento de los Jóvenes Leones en los albores de los 90. Con semejante bagaje, Scott no tardó en matricularse en el Berkley College of Music, donde en 2005 obtuvo su flamante graduación.

Cumbre estética
Los elogios de cuantos estiman que sus discos son una cumbre estética para una nueva manera de concebir el jazz no han conseguido, en cambio, encasillarle en ningún modelo; antes bien, Christian Scott es un artista poco conformista cuya carrera semeja una de esas guías del músico ambicioso que gusta de probarlo todo.

Posee un sonido distintivo, sólido y personal que muchos no alcanzan hasta mucho más tarde. Un sonido posiblemente influido por el del saxo y la manera de proyectar el aire hacia la boquilla en este instrumento. En este sentido, el músico menciona como principal influencia a Ben Webster, si bien también pudiera ser -él no lo descarta- el aprendizaje con su mencionado tío Donald Harrison el responsable de esta particularidad.

Sea o no sea así, lo cierto es que el propio trompetista apunta hacia Freddie Hubbard, Dizzy Gillespie y Roy Eldridge como principales inductores de su quehacer, y, por encima de todos, a Miles Davis, propietario de una corona de los pesos pesados de su instrumento por la que muchos pugnan hoy.

Foto Sue Foley: © Alan Messer