De Madrid al cielo de Nueva York

La joven pianista Marta Sánchez avanzó en primicia algunos de los temas de su próximo disco en Conde Duque

Lo está haciendo bien y de qué manera. La joven pianista Marta Sánchez hizo una revolución callada en sus primeros inicios por la escena jazzística de su ciudad natal, Madrid, antes de fijar su residencia en Nueva York, donde sigue soñando y… triunfando. Así lo evidencia el recorrido que allí está teniendo su último disco, Partenika (Fresh Sound, 2015), del que presentó en el Auditorio Conde Duque dos temas, porque realmente lo que esta princesa de nuestro jazz hizo fue avanzar algunas de las composiciones que formarán parte de su próximo disco. Antes, eso sí, conviene subrayar el éxito de su actual registro, el mencionado Partenika, reconocido ya por cabeceras como The New York Times, portales especializados como All Music o la asociación de periodistas norteamericanos de jazz, la prestigiosa Journalist Jazz Association. Lo dicho: jazz para soñar.

Al JAZZMADRID16 vino acompañada por algunos de los músicos de la escena española con los que mantiene largos y fructíferos lazos de relación jazzística, nos referimos al saxofonista tenor Ariel Brínguez y el contrabajista Reinier “El Negrón” Elizarde, a los que se sumó el alto saxofonista norteamericano Caleb Curtis, también habitual de la escena neoyorquina. A ellos también se añade un baterista que escolta a la pianista desde tiempo atrás, Andrés Litwin, conformando una reunión cargada de sinergias y complicidades.

jazzmadrid16-marta-sanchez-0512Juntos saludaron al respetable con el explícito Opening, hermoso prólogo jazzístico que ya fijó todas las razones musicales de una mujer que destaca por su poderosa sensibilidad compositora, habitualmente orillada a melodías con sangre musical contemporánea y relecturas ocasionales de la tradición postbop. Luego, que nadie se lleve a engaños, como pianista Marta Sánchez es igualmente una intérprete colosal, con una expresividad fundamentada en el conocimiento y liberada desde una emoción propia.

En la segunda entrega la chica ya inició ese estreno madrileño de los temas que próximamente grabará en su próximo trabajo, caso de Danza imposible, Copa de luz y las inquietantes Scillar o Flesh, estas últimas composiciones de una originalidad incontestable. La liberación de los temas se apoya en los desdoblamientos y juegos saxofonísticos de Brínguez y Curtis, ofreciendo generosos espacios para la audacia rítmica de El Negrón y Litwin, dos gregarios que acaban siendo también solistas; no resulta nada fácil arropar las fantasías musicales de la pianista madrileña, pero en el caso del contrabajista y baterista el reto acaba siendo triunfo.

La tanda prosiguió con Board y El girasol, dos temas inyectados de bebop, para en la recta final atacar Partenika, el título, como decimos, de su hasta ahora último registro, iniciado por un majestuoso solo de El Negrón, una suerte de Cachao transmutado en Ron Carter, qué decir, el chico nació el mismo día que Charles Mingus y Paul Chambers. Los solos de Marta Sánchez recuerdan a menudo a Bill Evans, no ya tanto en la estética, sino en la concepción. Tiene la chica un pianismo muy personal y esa es una cualidad que no todos los jazzistas poseen. La madrileña dijo sentirse en casa en su regreso a su ciudad. Lleva más de cinco años en Nueva York y aunque allí está feliz, nada parece aliviar la añoranza que siente del aire de Madrid. Sí, sintió en casa y nosotros, junto a su música, también.

Fotos: © Álvaro López del Cerro / Madrid Destino