Rudresh Mahanthappa evocó a Charlie Parker en JAZZMADRID

Conde Duque recibió ayer la visita de “Bird calls”, el espectáculo del altosaxofonista Rudresh Mahanthappa

Poco después, en el teatro Fernán Gómez, el guitarrista Ximo Tébar estrenaba con su cuarteto los contenidos del disco “Soleo”

Ya sea “Bird calls”, título original del espectáculo, una alusión a Charlie “Bird” Parker, o -tal cual Rudresh Mahanthappa lo refiere- una simple inspiración, puede hablarse largo y tendido acerca del auténtico significado artístico-emocional que se ha querido abordar en el disco más reciente del saxofonista de ascendencia hindú. No obstante, lo que hace toda la enorme ambigüedad de estas disquisiciones es multiplicar por muchos enteros el mérito de los resultados musicales obtenidos por Mahanthappa.

Su propuesta será todo lo poliestilística que se desee, pero aparece tan redonda en ella la aplicación progresiva del principio variativo en cada uno de los temas que propone el repertorio, que solo cabe volver a saludar la iniciativa con una ovación cerrada. Se trata de un proyecto cuidado, en el que, sobre una muy sugerente y bien resuelta idea de llamada melódica se desarrollan las piezas.

Grandes músicos acompañantes
El gran contrabajista François Moutin -especialmente aclamado por su trabajo junto a Martial Solal y Jean Michel Pilc- cumplió como el artista completo que es. Su labor, de restallante contraste con la del baterista Rudy Royston, facilitó un tendido rítmico sobre el que Joshua White mandaba, cuando tenía turno, sobre su piano. Y tanto Rudresh Mahanthappa desde el saxo alto, como Adam O’Farrill en la trompeta, dieron una colosal exhibición de sus capacidades. Especialmente el último dotó a la música con su trompeta de fiereza y vivacidad, dos de las bazas principales del gran homenajeado, Charlie Parker.

El trabajo, en cambio, soberbio correspondió al titular, Rudresh Mahanthappa. No puede pedirse ni más cuidada modelación de ese sutil “crescendo” dramático en su instrumento -muchas veces buscando la rítmica karnatak del sur de India-, ni más perfecta compenetración con los músicos del grupo. Su discurso estuvo repleto de inflexiones y contó con una capacidad para sorprender que no puede sino dejar perplejo. Sus solos se desplegaron de modo sobresaliente, tanto en las intervenciones en solitario, como en las de grupo.

jazzmadrid16-ximo-tebar-027425 años de “Son Mediterráneo”
Las sonoridades más calientes se sucedieron, poco después, en el teatro Fernán Gómez con el concierto ofrecido por el cuarteto de Ximo Tébar. Este avezado guitarrista valenciano volvía a Madrid para dar una íntima lección de latinidad en una atmósfera acogedora y con un público entregado y expectante.

Todo ayudaba: el recuerdo que trae “Soleo”, el disco que se presentaba, de puesta al día para aquel álbum emblemático que fue “Son Mediterráneo”; un puñado de composiciones muy inspiradas, y una elocuencia instrumental por parte de Ximo realmente encomiable.

Y el asunto sonó espléndidamente bien, con una eficacísima sección rítmica en la que brillaron, sobre todo, el piano de Juan Belda, y el contrabajo de Víctor Merlo, vigilante este último, durante años, de los modos de Horacio Icasto. Cerrado y sonoro aplauso a la trayectoria de Ximo Tébar, cuya guitarra sigue imponiéndose por derecho propio por encima de la de cualquier paisano. Bienvenido, nuevamente, a Madrid, maestro.

Foto © Álvaro López del Cerro / Madrid Destino