Anouar Brahem y Fred Hersch triunfaron anoche en JAZZMADRID

Anouar Brahem y Fred Hersch triunfaron anoche en JAZZMADRID

El oudista tunecino reapareció en Conde Duque, tras once años de ausencia, poniendo el cartel de “No hay localidades”

El pianista Fred Hersch demostró en el teatro Fernán Gómez que su carrera sigue en racha


 

Un público en pie y un espacio privilegiado -el del auditorio de Conde Duque- a rebosar, despedían anoche al oudista tunecino Anouar Brahen, cuyo concierto fue desarrollado con el fasto de las grandes ocasiones. La música de Brahen hace tiempo que, por otra parte, figura entre los objetivos de la influyente fonográfica alemana ECM, por lo que la facilidad con la que el universo sonoro del artista se traslada a una sociedad tan aparentemente distinta como la occidental, resulta solo una sorpresa relativa.

Jazz de modos y aliento árabe

Brahem salió a escena pertrechado tras una indumentaria instrumental en orden de cuarteto, pues ese es la formulación que eligió el compositor para representar la belleza que proporciona norte a su forma de concebir la música instrumental árabe. De ésta, urge advertir que el temario escuchado en el concierto fue el mismo que incluía el sugerente disco “The astounding eyes of Rita”, trabajo que, hasta que sea el turno de estrenar el reciente “Blue Maqams”, vino Anouar Brahem a presentar con sus acompañantes.

Entre el bajo eléctrico del escandinavo Björn Meyer y las delicadas percusiones de Khaled Yassine, el oud del titular suministraba una permanente vestimenta de cuerda, encargada de enriquecer la intención integradora de su música y el sugerente mensaje vital que anima casi todas sus composiciones.

Estampa exótica

De lograr involucrarse en el concierto -asunto bien sencillo, si se piensa en la perfecta contextualización acústica que se produjo en Conde Duque-, lo que se tenía, tal como se apuntó en la semblanza del artista en el programa de mano, era una hermosa estampa árabe en pleno corazón de Madrid, que no es poco. Pero aún había más: la convicción, sobre todo, de que en ocasiones la música es una magistral lección de historia. Es la diferencia entre propuestas que se quedan en la epidermis y las que llegan al corazón.

Fred hersch y su supertrío

El último disco de Fred Hersch, “Open book”, está realizado a piano solo, pero anoche el músico vino al Fernán Gómez con el contrabajista John Hébert y el baterista Eric McPherson. Una formulación clásica de trío pianístico, lista y dispuesta para salir a por todas y lograrlo todo. Trabajaron sobre temario nuevo, con la firma y la definición del Fred Hersch compositor. Y no es difícil pensar que con este grupo consigue el músico dinámicas y resoluciones que representan otra alta y diferente cota en su carrera.

Fred Hersch
Fred Hersch

Diálogo instrumental constante

Fred Hersch siempre está ahí, dirigiendo e insinuando en un diálogo constante en el que cada músico responde al primer envite. Daba gloria escuchar parlotear de vez en cuando el contrabajo de John Hébert, máxime teniendo en cuenta que la última vez que se le oyó junto a la saxofonista Ingrid Laubrock, la producción de sonido no le asistió. Maestría y empuje al que tampoco se sustraía el baterista McPherson.

El entendimiento fue telepático en títulos como “Whirl” y “Scuttlers”, y, para acabar de rematar algo de por sí conmocionante, llegó “Moon and sand”, la composición de Alec Wilder. Con todo esto, el de anoche parece un nuevo Fred Hersch, dándolo todo para la ciudadanía de Madrid. Terminaron con una canción de The Beatles, “For no one”, y con los monkianos “We see” y “Ask me now”.

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