Chris Potter, la perfección

Chris Potter, la perfección

Anoche, al frente de su trío, el músico estadounidense se consolidó en JAZZMADRID como el gran tenorsaxofonista del momento


 

No hay en el panorama del jazz contemporáneo muchos músicos que hayan sabido equilibrar con tanto acierto los niveles de popularidad y de calidad en sus entregas, como Chris Potter. Este saxofonista tenor es el paradigma de la estrella “para todos los públicos”, idea que la industria del disco sabe vender bien, pero que en el jazz resulta casi inédita. Apenas, John Scofield. Y, por supuesto, Pat Metheny. Y Brad Mehldau también. Como ellos, Chris Potter gusta a los que se inician en el jazz, y gusta también a los aficionados más exigentes.

Formulación de trío sin piano

Ese carácter transgeneracional es el que volvió a llevar al éxito anoche a este músico en el auditorio del teatro Fernán Gómez. Se presentaba junto al bajista Reuben Rogers, y en la batería estuvo Eric Harland. Uno de esos tríos sin piano con los que Potter, admirador confeso de Sonny Rollins, parece que quisiera recordarnos que hay una puerta de entrada al jazz de los 50 y 60 para quien se quiera asomar a él desde la sensibilidad de hoy.

Modernos estándares

En su concierto visitaron varias sendas sobre las que se construyen algunos de los estándares de hoy día. Ejemplo que viene al caso: su versión de “Sinchronicity”, del grupo británico Police, reveló en su dilatado desarrollo un talento descomunal en la ejecución por parte de cada uno de los músicos. E idéntico juicio merecieron títulos como “The sirens” o “Kalypso”, ambos extraídos de un álbum de Potter publicado en 2013, y espléndidamente planificados por esta bien “atornillada” formación de trío.

Gratos términos de audibilidad

Y llegaron al temario “Green pastures” y “Village eyes”, y Chris Potter emprendió el vuelo para hacer piruetas tan hermosas como inverosímiles en ellas, sin que en ningún momento diese muestras de quedar sin inspiración. Este artista labra su propio surco en el que hasta la explosión más libertaria se asienta en gratos términos de audibilidad. No renuncia a nada, a ningún recurso expresivo, y lo que nos regala arrebata de forma inmediata por la voluminosidad y definición de su sonido. Es único, parece que no conociera límites. Y ofrece conciertos que, como este del Fernán Gómez, pueden crear aficiones irremediables al jazz.

Cuantos anoche le aplaudieron atronadoramente, Mr. Potter, son incondicionales. Un ruego: vuelva pronto por favor.

Utilizamos cookies propias para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información en Política de Cookies.
Top

Login


Create an Account!
Forgot Password?

Create an Account!


Usuario
Want to Login?

Forgot Password?