Dave Douglas: Irrepetible experiencia

Dave Douglas: Irrepetible experiencia

El trompetista ofreció un concierto en Conde Duque, con estrellas invitadas como Carla Bley y Steve Swallow

La noche terminó en Fernán Gómez con el estremecedor concierto a piano solo del músico armenio Tigran Hamasyan


 

No es fácil encontrar una propuesta tan despojada, tan estilizada formal y narrativamente, y, a la vez, tan rebosante de ideas, de hallazgos, de apuntes rítmicos, como la que anoche, en la víspera de la conclusión de este festival, ofreció el trompetista estadounidense Dave Douglas.

Admiración y asombro

El proyecto Riverside, con el que nos visitó, no solo produce admiración; también provoca asombro. Y los temas del disco “Riverside”, que presentaban, son de los más logrados de este trompetista de una década acá. A ello colaboraban, sin duda, unos arreglos que optaban por poner de relieve el talento de algunos de los integrantes del grupo: la pianista Carla Bley y el bajista Steve Swallow sobre todo.

Y el concierto arranca y ya solo cabe disponerse a disfrutar sin recato ante lo que se ofrece. Una composición titulada “False allegiances” precedió a una alocución en la que Douglas quiso explicar la absurda situación en la que, según sus palabras en un castellano más que potable, se encuentra Estados Unidos gracias a la elección de Donald Trump. En este grupo todos los músicos labran su propio surco y hay que decir que, en él, hasta la explosión de mayor libertad sonora se asienta en gratos términos de audibilidad.

Jazz aparentemente naif

Para ello no renuncian a nada, a ningún recurso expresivo. Regalan jazz de primera magnitud, aparentemente ingenuo, pero del que brota de la realidad del presente y no hace relecturas del pasado; ni siquiera cuando parafrasean “Ida Lupino”, la vieja composición de Carla Bley con la que inauguraron su recital, convirtiéndola casi en un título nuevo.

En el saxo se mostró particularmente fiero Chet Doxas, el cotitular del quinteto. Este músico canadiense -hermano del baterista- tuvo varios momentos espectaculares en la velada; sin embargo, no es difícil quedarse con el que realizó hacia la conclusión de su composición “View from a bird”, una exposición paroxística de las posibilidades de su instrumento que estalló en una de las ovaciones más cerradas ofrecidas por el público asistente.

Bley y Swallow, estrellas en la noche

Carla Bley, por su parte, en el piano, es la intérprete que vuela a su antojo con un discurso sorprendentemente cálido y sencillo. Y quedan Jim Doxas ante la batería, acertado siempre en su toma de decisiones, y Steve Swallow, un marcapasos de precisión en el bajo eléctrico y un especialista en crear tensión convirtiendo el ritmo en algo más que un trámite en muchos de los fragmentos medulares de las composiciones. Un ejercicio de desinhibición, de genialidad, que concluyó con una maravillosa versión de “Johnny wrong note”, pieza escrita por Dave Douglas.

Tigran Hamasyan
Tigran Hamasyan

El caleidoscopio musical de Tigran Hamasyan

Y llegó Tigran Hamasyan, para ofrecer un concierto que se resolvió sobre unos pocos metros cuadrados de superficie de la escena del Fernán Gómez: el músico frente a su piano. Exclusivamente. Un formato instrumental que, por sí solo, ya representa un desafío a la actitud muchas veces convencional de una audiencia acostumbrada a formaciones más dotadas de armonizaciones.

Tigran -y se nota en el carácter conceptual de su, aún, breve discografía- debe utilizar a menudo la palabra argumento. Su música tiene fundamento porque tiene argumentos. Y esos argumentos, con el paso de los años, cambian. Ahora, en este proyecto que lleva el título del disco que presentaba, “The ancient observer”, el músico vuelve a querer, con nuevos argumentos, dejar semillas con el gen de la originalidad.

Un crisol cultural revolucionario

Sincero y certero, Tigran Hamasyan es un solista imparable, erudito e inquieto, que se reconoce en el pasado mientras rebusca, con paciencia, un modelo propio para definir su inspiración. Luego, más allá de sus ejecuciones virtuosas, deja fluir las ideas, evitando que el despliegue formal anule su sentido de la improvisación y la composición, para demostrar que en su música no sólo hay teoría, sino también carne. Con Tigran ha llegado un crisol narrativo revolucionario, un faro de creatividad para el nuevo jazz.

Así lo demostró anoche en un concierto donde se evidenciaron tanto las lecciones aprendidas de maestros admirados como Ellington o Monk, como las herencias vividas en primera persona del vasto, y rico, acervo del folclore armenio, retratado majestuosamente en varias de las piezas escuchadas. Los aplausos, atronadores, con el público en pie tras varios bises, fueron equivalentes al concierto.

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