David Pastor: una corriente de aire fresco

David Pastor: una corriente de aire fresco

El trompetista valenciano actuó en el teatro Fernán Gómez al frente de su proyecto Nu-Roots

Tania Giannouli, en Conde Duque, destapó los aromas mediterráneos de su música


 

Quiere la tradición que nuestro país no haya sido jamás tierra de grandes trompetistas y se ignoran las causas; nos limitamos a constatar, vía empírica, que  España no puede preciarse de haber aportado al jazz muchos buenos sopladores de trompeta. Y en los últimos años, a pesar del constante desarrollo y mejora de nuestra escena jazzística en general, la tendencia en el punto reseñado no parece estar invirtiéndose. De ahí que deba considerarse noticiable en sí misma la sólida progresión de un todavía joven técnico como David Pastor.

Prosa y poesía de un proyecto

Este músico valenciano estuvo anoche en la escena del Fernán Gómez con su proyecto Nu-Roots, que resume en orden de terceto instrumental la creación última del artista. En ella, la prosa no le hace abandonar la poesía a David, y su corazón de jazzista aventurero parece que latiera hacia atrás, aunque la mirada la tenga, inequívocamente, puesta en el mañana.

Y el trío arranca y títulos como “Coltrane roots” o The oranges buyer” sorprenden a cuantos los escuchan. Una rítmica precisa y contundente y unas líneas de composición y arreglos que abren el arco de expresividad hasta el instante mágico, consiguen que el concierto sea notable y entretenido. En el piano y en el teclado, José Luis Guart muestra actitud, solidez, seguridad. Y a Pere Foved, desde la batería, se le intuye la madera noble de los mejores técnicos de su instrumento. Sus intervenciones remiten, por fondo y maneras, a las de los hallazgos últimos en el drum ‘n’ bass de Billy Cobham.

Inteligencia y pasión

Santiago Auserón dijo una vez de Nu-Roots que “Entre lo viejo y lo nuevo solo hay un eslabón posible: la inteligencia musical, que en el trompetista David Pastor es pasión pura”. No se puede estar más de acuerdo, sobre todo después de escuchar anoche sus reiterados alfilerazos en la trompeta, remachando la mesmérica rítmica del groove, provocado a base de mano y muñeca por los teclados y la batería de sus dos socios. Una muy agradable velada de jazz de ahora mismo.

Música mediterránea en Conde Duque

En la tarde, la griega Tania Giannouli sedujo a la audiencia congregada en el auditorio de Conde Duque con un catálogo de composiciones tan originales como frescas, que penetraban en el corazón de la creación tradicional mediterránea, proporcionándole un lustre de modernidad y mostrándonos sus rincones más genuinos; aquellos que, vengan de donde vengan estas canciones, pueden conectar sin ambages con nuestra sensibilidad.

Tania Giannouli
Tania Giannouli

Tania Giannouli es una artista de la melodía, con los atributos justos que precisa. Apenas otros que los que concentran su potencial en un caudal pianístico, cuyo breviario parece extraído, unas veces, del temperamento sin barreras de Eleni Karaindrou y, otras, del pianista Vassilis Tsabropoulos, dos de los mejores exponentes de la música moderna de Grecia. Y el ropaje instrumental que elige para acompañarse es de lo más acertado en los lances de un grupo que tiene en el cellista Michalis Porfyris y en el saxofonista Guido de Flaviis a los músicos de mayor enjundia, aunque el resto también secunde con elegancia un rosario de piezas de origen fonográfico disperso.

Ha sido todo un acierto abrir el programa del festival a estas sonoridades tan sugerentes, tan descriptivas. Una “delicatessen”.

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