El diapasón del blues

El diapasón del blues

Con su blues criollo de la isla Guadalupe, el trío Delgres cautivó a la audiencia en Conde Duque

Maestría y duende de la Vargas Blues Band en el Fernán Gómez


 

Quienes asisten con cierta asiduidad a festivales, saben de ese irrefrenable instinto cazador que, más pronto o más tarde, entra en nerviosa vigilia. Siempre se desea cobrar una pieza artística mayor, un trofeo que no pueda ser discutido en los círculos de iniciados y, si es posible, concite asombrada admiración entre la ciudadanía. Pues bien, la ansiada pieza de este tramo final de JAZZMADRID fue anoche para muchos el trío Delgres, un grupo de blues criollo que llega desde la isla Guadalupe, en el mar de Las Antillas.

Discurso artístico-social

Con ese familiar de la tuba que es el elicón, o sausáfono, un metal diseñado para que quien lo interpreta puede meterse dentro de las tuberías del instrumento y cargarlo más cómodamente, este terceto ofrece una fantástica lección acerca del modo en que se produjo el acomodo de las formas del blues en la música autóctona de la isla de Guadalupe.

La idea radica en recuperar la inspiración musical de cuantos disidentes guadalupeños se instalaron en Louissiana, escapando del asedio de las tropas francesas que, en 1808,, pretendían restituir la esclavitud. La contribución que estos exiliados afrocaribeños pudieron realizar en la evolución del blues en tierras estadounidenses es el núcleo del discurso artístico-social que activa la imaginación de esta banda, dirigida por Pascal Danae. cantante y guitarrista.

Talentos diferentes

Ese rastreo socio-antropológico tiene una doctrina benéfica que lo identifica en la aportación de estos tres músicos. Todos muestran talentos diferentes, desvelan rincones no cultivados por la industria convencional del disco, y nos cuentan, durante un rato, lo que sucede en la música de cualquier lado.

Ese ya sería valor suficiente, pero es que, además, estos tres intérpretes son instrumentistas calibrados, que, para el caso de Pascal Danae añade un entusiasmo y unas facultades como comunicador de las que podrían fundir el feldespato. Mucho de telúrico hay en su forma de expresarse en las piezas en las que la melodía se encrespa, y la hondura de las más recogidas es de las que sobrecogen. Raphael Gouthiere, por su parte, con su sausáfono a cuestas, añadía un componente visual muy atractivo, independientemente de la enorme inteligencia mostrada para definir las melodías y adornar el acompañamiento con un vibrante equipaje rítmico.. El éxito fue tan grande que, tiempo después de haber concluido el concierto, una audiencia aún en estado de levitación, hablaba sin cesar de las maravillas que había experimentado con esta música.

La Vargas Blues Band, segunda entrega de la noche en el Fernán Gómez

El desafío abierto a la lógica geográfica de transmisión del blues tiene, desde hace años, en el guitarrista Javier Vargas a uno de sus valedores más notables. Sus intenciones, rebuscando inspiración en  la música del Mississippi, levantan vuelos ahora hacia formas latinas, y, anoche, el público que acudió al Fernán Gómez agradeció ese peculiar empeño. El detalle encontraba un encaje perfecto con motivo de la presentación en vivo de su disco reciente, “Cambalache & bronca”.

Instrumentistas de probada eficacia

El trabajo de Javier Vargas sigue representando uno de los puntos más altos en la búsqueda de un estilo musical en el que cada canción abra curiosidad sobre la siguiente. Es una estrategia que al guitarrista le lleva, a menudo, a asistirse de algunos de los más flamantes músicos de la floristería internacional del blues. Para el caso, al escenario asomaron entre otros un baterista holandés de recursos nada desdeñables llamado Peter Kunst, y un guitarrista de refresco, llegado de Argentina, que doblaba como cantante: Giovanni Romano.

Lejos de los clichés

La libertad dada a sus compañeros de equipo (y bajo su dirección) ha colaborado siempre en conseguir que cada uno de los conciertos de este artista resulte ciertamente único. Y, así, cada noche, y a partir de esta presentación, se podrán escuchar como una nueva creación títulos como “Vivir al alba”, “Buenos Aires blues” o “Cambalache & bronca”, que ayer sonaron. Y todo responde a esa concepción artística y ética en la que Javier Vargas no tiene inconveniente en reafirmarse una y otra vez: no repetir nunca clichés.

Dentro de poco, se cumplirán 27 años desde la publicación en un pequeño sello malagueño del primer disco del artista, “All around blues”, y Javier se encuentra tan en forma como entonces. A este guitarrista le gusta sentir la frase en los dedos, comunicarse con el público a través del repertorio elegido, y, con Carlos Santana como referente, su blues latino es de los que hacen afición. No pudo ser más grato el reencuentro entre el guitarrista y el público de Madrid.

 

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