El jazz continental del guitarrista belga Philip Catherine llega al Fernán Gómez

El jazz continental del guitarrista belga Philip Catherine llega al Fernán Gómez

En la tarde, en Conde Duque, la Big Mama Montse Blues Band, presenta el disco “Seed of love”. La velada se cierra en Clamores con el concierto del trío del prestigioso bajista Dave Holland

JAZZMADRID entra ya en su recta final en este martes, con la doble cita de la banda de la bluesista catalana Big Mama Montse en Conde Duque, y la del guitarrista belga Philip Catherine en el teatro Fernán Gómez, a la que se añade, en Clamores, la de Dave Holland.


 

Menudo mes el que las circunstancias han puesto al alcance del aficionado al jazz en Madrid. Entre estrellas del jazz de avanzada como Bill Frisell o Chris Potter, por citar solo a dos de las muchas que se han dado cita en este festival, y tradicionalistas como Benny Golson o la vocalista Dee Dee Bridgewater, parecía que las expectativas se habían colmado, pero todavía faltaba ese exquisito colofón eurojazzístico que este martes trae el guitarrista belga Philip Catherine.

Philip es, desde cualquier perspectiva, un auténtico lujo en el jazz continental. Sus colaboraciones para Stephane Grappelli o Didier Lockwood, para los también guitarristas Larry Coryell y Christian Escoudé, o para Chet Baker, se cuentan entre los mejores momentos que ha procurado el jazz de los 40 años últimos. Hijo de madre británica y padre belga, Philip Catherine nació en Londres hace 75 años y pronto quedó fascinado con el jazz, gracias a la escucha de discos de Django Reinhardt y René Thomas. Ambos músicos han venido prestándole inspiración desde entonces.

Elegancia guitarrística

Fue el violinista Jean-Luc Ponty, no obstante, quien le dio a conocer al gran público, incorporándole a su grupo Experience, en el inicio de la década de los 70. Desde entonces, lo mejor que puede decirse de Philip Catherine es que la mitomanía mediática que haya podido generarse en torno a su elegancia guitarrística no ha empañado ni un ápice el disfrute relajado y auténtico de su música.

En ella, Philip hace que los arreglos rebosen equilibrio, dan respiro a los explayamientos individuales y huyen de todo efectismo; especialmente el que pudiera pretender buscar él mismo. Sin embargo, sensato y sensible como es, disfrutando sobre todo de poder estar de viaje físico y sonoro al frente de su trío, se disuelve en el colectivismo de éste y en la pasión por lo que haya elegido que suene. Un concierto, sin duda, para disfrutar y recordar

El blues de Big Mama Montse

La carrera de esta bluesista catalana se gestó hace ahora algo más de dos décadas. Hoy, todavía, algunos de los músicos que formaron en los primitivos Blues Messengers persisten en el oficio, pero en Big Mama Montse se han establecido varias líneas de trabajo que apuntan proyectos muy diversos. Esencialmente, dos son las que la convierten en la primera dama del blues local: una le pone al lado del guitarrista Riqui Sabatés, en formato de dúo, y, otra, le permite liderar su propia banda, que es con la que visita JAZZMADRID.

La Big Mama Montse Band es una muy sólida formación de blues. Cuatro buenos músicos que dan todo sobre la escena, desde la primera nota hasta el último instante. En su concierto, repasarán el temario de “Seed of love”, el último disco publicado por la banda. Una colección de canciones en las que, partiendo de la ortodoxia del blues, la artista invita a disfrutar de un mundo sonoro en el que sobresale la gozosa carga energética que destapa su banda.

Dave Holland regresa a Madrid

Y cierra la noche Dave Holland en Clamores. La figura de este contrabajista británico es de capital importancia en el desarrollo de un modelo de jazz que, hace ya cincuenta años, apuntaba al siglo actual. Estuvo con Miles Davis, después en las experiencias del cuarteto Circle y, más tarde, su contribución fue decisiva en la sesión de grabación del emblemático “Conference of the byrds”. Ahora, tras su paso por la edición de JAZZMADRID del pasado año, formando en el supercuarteto Aziza, regresa el músico al frente de su nueva formación de trío.

De aliento mingusiano, la técnica de Holland en este nuevo grupo vuelve a erigirse en un ejemplo magnífico acerca del porqué su instrumento constituye la espina dorsal del conjunto. Ver en acción a Dave Holland, es una experiencia que trasciende lo musical, un “ver para creer”, ahora aumentado con el azote vivaz del sonido de la guitarra de Kevin Eubanks, y la poderosa entrega Obed Calvaire en la batería.

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