La radiografía del talento

La radiografía del talento

Estreno de Mad Skillet en JAZZMADRID

El nuevo proyecto del teclista John Medeski convocó anoche a la afición más inquieta en Fernán Gómez


 

Al igual que John Zorn, uno de sus grandes ídolos, John Medeski es un músico de difícil adscripción a movimiento concreto alguno. Un somero repaso al itinerario seguido por este intérprete hasta el momento descubre un vasto cúmulo de experiencias e influencias, que, incluso, crecen y se diversifican en los últimos años. El groove, el rhythm & blues, la psicodelia, el rock, el post-bop y hasta la música contemporánea, constituyen la materia prima que utiliza Medeski para forjar su particular estilo. El resto es patrimonio de los grandes: puro genio.

El contraste entre compositor e intérprete

La faceta de Medeski como compositor demuestra una portentosa facilidad para jugar con las atmósferas ambiguas; el intérprete, por el contrario, dibuja timbres inmediatamente reconocibles, nítidamente estratificados; sabe perfectamente lo que quiere, en competencia con masas sonoras que parecen querer expresar en muchas ocasiones la confusión misma.

Así es el mundo de este multinstrumentista, fascinado por el estudio de las estructuras, por la investigación de muy diversas músicas populares y por su adecuada integración en ellas. Muy pocos teclistas alcanzan la profundidad expresiva, la agilidad de ideas y la rítmica contagiosa que el músico derrocha en este proyecto.

Lo mejor de las múltiples facetas de este creador apareció reflejado anoche, con precisión, sobre la escena del teatro Fernán Gómez, junto a su banda Mad Skillet.

Sólida carga rítmica

Este proyecto busca la comunión carnal entre la arrolladora música de las brass band de Nueva Orleans, con el rock y el groove. Música de sólida y peleona carga rítmica para la que Medeski cuenta con el respaldo de una banda, los Mad Skillet, que no colecciona clichés instrumentales. En la guitarra está Will Bernard, el músico de confianza del neorlino Stanton Moore; en la rítmica, Kirk Joseph y Julian Addison, respectivamente intérpretes de tuba y batería. Abrumadores los tres.

Un solista lúcido y de fraseo sustancial

Medeski, por su parte, es un solista descomunal y lúcido, poco dado al artificio y de fraseo sustancial. No hay lugares comunes en sus monólogos y tampoco alardes sin contenido. Sus lances en el hammond son una muestra inequívoca de los valores colectivos que propone desde hace años, organizados en torno a una idea cuya filosofía –por el concepto lúdico de la velada- solo pudo encontrar prolongación en las invenciones de la Dirty Dozen Brass Band. A esta formación -y no es casualidad- pertenece Kirk Joseph desde hace años.

Gustaron mucho los abrumadores rezongos de la guitarra de Bernard, y los graves de sirena de barco de la tuba de Kirk Joseph. Todo ello, más las maquinaciones de Medeski en piano y teclados, sucedidas una tras otra sin resuello, contribuyó al éxito final de una propuesta que el público asistente aplaudió de forma ensordecedora. Un concierto definitivo, resuelto con la alegría impetuosa del genuino descubrimiento.

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