Magistral Henri Texier al frente del Hope Quartet

Magistral Henri Texier al frente del Hope Quartet

Anoche, el contrabajista francés ofreció en Conde Duque otro de esos conciertos destinados a quedar prendido en la memoria de la afición.

Brillante estreno del pianista Martin Tingvall, en Fernán Gómez


 

Bien conocido es ya por los aficionados el contrabajista francés Henri Texier; pasó en 2014 por JAZZMADRID y lo hizo junto al clarinetista Louis Sclavis y el baterista Aldo Romano. Ya entonces, con su locuaz y robusto fraseo instrumental, reveló, una a una, las razones por las que luce desde años años en posesión de uno de los predicamentos más sólidos como intérprete del jazz en Europa. Anoche volvió a revalidar, en Conde Duque, esa condición.

Espléndida intercomunicación

Henri Texier se presentó al frente del Hope Quartet, reunión de músicos muy conocidos por el contrabajista; François Corneloup en el saxo barítono, su hijo Sebastian Texier en el alto y clarinete, y Louis Moutin en la batería. Un modelo de excelente intercomunicación en diálogos y muy diáfano en el lucimiento de los soliloquios.

El concierto recorrió buena parte del temario del álbum “At L’Improviste”, si bien ninguno de estos músicos se limitó a reproducir fidedignamente su estructura, sino que recurrieron a un fecundo conocimiento de la improvisación para garantizar que lo que estaba sucediendo en la escena no había sucedido nunca antes.

Un jazz que avanza

Moutin, el baterista, aparecía en cada una de las citas como el técnico de excelentes recursos que es, hasta las manos utilizaba sobre los bombos, y Sebastián Texier lanzó sus rezongos con total desparpajo. En cuanto a François Corneloup y  Henri Texier, hicieron evidente desde el primer tema que pertenecen a una cultura musical que hace que el jazz cambie; un cambio, sin embargo, que no afecta a uno de los axiomas esenciales del género: que no hay ritmo sin aliento.

Fue un recital fascinante y sutil, repleto de homenajes a los primitivos pobladores de América, y su desarrollo una auténtica intriga en la que cada composición abría curiosidad sobre la siguiente. Es lo ideal, pero, de poco frecuente, acaba en insólito. Se trató, en todo caso, de un concierto que solo los músicos con verdaderos recursos están capacitados para realizar: suplir el vacío esplendor de lo sobresabido con enormes dosis de agradecible ingenio.

Tingvall Trio-by Nikko Chicote
Tingvall Trio-by Nikko Chicote

El feliz reencuentro con Martin Tingvall

Un poco más tarde, la noche reservaba otra cálida sorpresa en el encuentro, en el teatro Fernán Gómez, con el  nuevo trío del pianista Martin Tingvall. Mucho tiempo ha transcurrido desde la última visita de estos músicos a Madrid; siete años. Fieles al orden de trío de los orígenes, el Tingvall Trio ha regresado con su nueva formación para estrenar disco reciente entre una audiencia que en todo momento aplaudió cualquiera de sus iniciativas. Este nuevo trabajo se llama “Cirklar” y, en él, el grupo sigue proponiendo una suerte de jazz altamente energético y de enorme interés desde el punto de vista imaginativo.

El grado de abstracción que Martin Tingvall practica en esta música es vertiginoso. Ocurre siempre, pero anoche fue todavía más evidente. Piezas de filiación y arquitectura pop conviven con otras en las que las inspiraciones de Pat Metheny e, incluso, Chopin  iluminan parte de su desarrollo. Martin Tingvall es una de las alternativas europeas a Brad Mehldau y a ello contribuyen, igualmente, un par de técnicos que, como el contrabajista Jürgen Attig y el baterista Jürgen Spiegel, anoche consiguieron proyectar entre el público asistente un espejismo de equivalencias con Larry Grenadier y Jeff Ballard, colaboradores del estadounidense Mehldau.

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