Ron Carter: epítome de la elegancia

Ron Carter: epítome de la elegancia

El contrabajista volvió a demostrar anoche en Fernán Gómez todas las cualidades que le convierten en la voz superlativa de su instrumento

Mostly Other People Do The Killing: una vía al futuro en Conde Duque


 

Los programas dobles entrañan siempre un riesgo. En el caso de que el segundo concierto sea demoledor, lo más probable es que acabe por hacer que el primero pase inadvertido. Eso no es exactamente lo que sucedió anoche en JAZZMADRID. De hecho, la sensacional exhibición del contrabajista Ron Carter en la segunda parte de la jornada, sirvió simplemente como colofón excepcional para el singular concierto que, un par de horas antes, ofrecieron en Conde Duque los siete componentes de la banda Mostly Other People Do The Killing.

El arrebatador Ron Carter

Vayamos por partes. Vayamos con el último, con Ron Carter y su comparecencia en trío en el teatro Fernán Gómez. A lo largo del año, esta escena no suele ser  precisamente una plaza habitual del jazz en Madrid; sí es cierto, en cambio, que, ocasionalmente, es lugar de citas excepcionales. Al igual que el pasado año, ahora ha vuelto el jazz a este auditorio durante el mes de noviembre, y quienes asisten regularmente a las convocatorias de JAZZMADRID desde su inicio pueden atestiguar la variedad de impactos, todos de absoluta belleza, por los que han podido ser alcanzados en este recinto.

Trío sin batería, una fórmula de Nat Cole

Los últimos se produjeron anoche, y ello fue posible gracias al hecho de que el guía del proyecto fuera el contrabajista Ron Carter, que además contaba para la empresa con el guitarrista Russell Malone, y el pianista Donald Vega. Un trío de jazz sin batería, cuya patente se debe al pianista Nat Cole, pero que, en manos de Ron Carter y los suyos, se convirtió en una formulación definitivamente nueva.

El latido del mejor jazz

Desde el primer acorde hasta el de despedida todo transitó por los caminos de la perfección, pero con la virtud de no sonar a ejercicio o manifiesto preciosista, sino más bien como un latido de vida, como el proceso de creación instantánea que define al mejor jazz. Se podía esperar que el trío ofreciera el repertorio básico del disco que, en 2003, firmó Ron Carter, “The golden Striker” (con Mulgrew Miller como pianista), pero no fue exactamente así. El jazz no se suele detener en la última muestra grabada y apenas otro título que no fuera la composición de John Lewis que dio nombre al álbum, sonó en el concierto.

Sí lo hicieron, en cambio, su particular homenaje a Antonio Carlos Jobim, otro adalid de la elegancia musical; por supuesto recuerdos en diferentes tramos del recital a Miles Davis, y una aquietadísima, muy hermosa, versión de “My funny Valentine, en la que el pianista Donald Vega incrustó sabiamente fragmentos de otros estándares, incluído “Summertime” de los Gershwin. El guitarrista Russell Malone, por su parte, en solo absoluto, cuajó una recreación de “Over the rainbow”, que arrancó en su final los aplausos atronadores del público.

Desenvoltura y distinción

Jazz de cinco tenedores, completado con otro de los solos más aplaudidos en la noche; el de Ron Carter haciendo mixtura de melodías, incluyendo la de la “Suite para violonchelo nº 1 en Sol mayor”, de Johann Sebastian Bach. Jazz, repetimos, de elegancia mayúscula, acode con las ocho décadas de vida que cumple en este año su responsable, Ron Carter, y con todos los disparos hechos sobre la diana.

Mostly other people do the killing
Mostly other people do the killing

La alborotadora música de MOPDTK en Conde Duque

Y si Ron Carter es la voz preeminente del contrabajo, la formación Mostly Other People Do The Killing ejerce como una de las más interesantes del jazz contemporáneo. Esta banda es la vía hacia el futuro, son renovadores genuinos, jazzistas de la cruz a la raya, como antes lo fueron Ornette Coleman, Sun Ra o John Gilmore.

Se presentaron en JAZZMADRID en formación de septeto, con un discurso implacable y con concepto de apisonadora. No es posible acomodar la escucha de lo que hace esta gente en el terreno de lo previsible. Su verbo es volátil, inquieto, sin gravedad. Y cada uno de los músicos también marcha por sus fueros en un ejercicio de autonomía y creatividad constantes, aunque tengan que seguir pautas muy precisas para que la dirección no se les escape.

Para el caso, las del temario del álbum que vinieron a presentar, “Loofer’s hollow”. Un rosario de piezas que parten del swing y el bebop, y cuyo destino, a medida que avanza su desarrollo, muestra todos los colores y estilos que esta gente sabe producir en sus espectáculos. fue un fantástico ejercicio de libertad que solo mostró un problema: supo a poco. Que vuelvan pronto.

Utilizamos cookies propias para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información en Política de Cookies.
Top

Login


Create an Account!
Forgot Password?

Create an Account!


Usuario
Want to Login?

Forgot Password?