El sabio temperamento pianístico de Moisés P. Sánchez

El sabio temperamento pianístico de Moisés P. Sánchez

El músico presentó ayer entre ovaciones los temas de su disco “Metamorfosis”

Poco antes la saxofonista Melissa Aldana sedujo a la audiencia de Conde Duque liderando su nuevo cuarteto


 

Estos son días espléndidos, muy prometedores, para el jazz en Madrid. El público sigue acudiendo y llenando las sedes en las que se celebra JAZZMADRID, para presenciar los conciertos que este año conforman su programación. Y esta buena y generosa afición capitalina aplaudió con fuerza, anoche, al pianista Moisés P. Sánchez.

Reaparecía en esta su ciudad, donde se reveló como músico freelance en los clubes de los últimos años de la pasada década. Y, en Madrid, pese a que ha recorrido una buena parte del mundo en diversos elencos, es donde ha alcanzado siempre sus éxitos más resonantes, como sus recordadas comparecencias en salas como Boggie o el Café Central.

Improvisador fecundo

Desde su irrupción en la escena jazzística, Moisés ha quebrado todas las reglas y desterrado todos los prejuicios. Anoche volvió a poner de relieve su mejor cualidad, un temperamento y una capacidad para improvisar que sorprende a través de su velocidad de opciones y el dominio de su instrumento.

Así lo entendió el público de JAZZMADRID anoche, que llenó prácticamente el aforo del Fernán Gómez para seguir con entusiasmo el material ofrecido por el músico, en compañía de su grupo habitual al que se ha incorporado ahora, en las voces, Cristina Mora. De este elenco afirmó el músico estar muy orgulloso, porque hace diez años que llegaron al mismo escenario como teloneros de Gonzalo Rubalcaba, y en estos momentos lo ocupaban como titulares. Y sigue resultando aleccionador que esta música pueda ser escuchada por un público del que no se puede pensar que fuera especialista en su obra. Cuando se grita “Bravo” y “Torero” es que se ha conseguido enamorar al público.

Repertorio variado

Interpretó “Génesis”, “Biofilia”, las tres partes de “Simbiosis” y también algún que otro título como “Beat by beat” y “Ritual”, en los que contó con Cristina Mora en el canto. Todo lo que hace esta mujer remite a las voces que, en los tiempos de Pedro Aznar, utilizaba el guitarrista Pat Metheny en su banda. Borja Barrueta es el marcapasos polirrítmico y trabajaba agazapado, pero imparable. Y en el contrabajo, exuberante y lúcido, Toño Miguel abrochaba el trío con un pulso de muchísimos quilates.

El resultado final del ensamblaje, un grupo para inmensas minorías que subyuga y deja convencido al oyente por su solidez. A la primera, de manera directa. Cualquier día de éstos, a Moisés P. Sánchez deberían darle en el Ministerio de Cultura el premio de Músicas Actuales. Tiene los mimbres, desde luego, para hacer el canasto, como suele decirse.

Melissa Aldana, abrasiva intensidad

Poco antes, el auditorio de Conde Duque recibía la visita del cuarteto de la saxofonista Melissa Aldana. El toque de esta intérprete, muy sincopado y vibrante, tiene sonidos personales que gustan muchísimo a la afición. Hubo pleno entendimiento con sus músicos, relación más que evidente en los diálogos que a menudo mantuvo con el pianista Sam Harris.

Harris es un inquieto artífice de la melodía al que muchos conocerán por su asociación con el trompetista Ambrose Akinmusire. Anoche tuvo momentos muy destacados en el concierto, si bien su función más importante radicaba en sostener el alarde de fuerza que Melissa Aldana mostraba soplando su saxo. La abrasiva intensidad del fraseo de esta mujer es verdaderamente abrumadora, y el público aplaudió sus lances con entusiasmo; especialmente en aquel en que se lució en solitario, anunciando una versión muy particular de la gerswiniana “I loves you Porgy”

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